Si te diagnosticaron una hernia discal, probablemente ya escuchaste consejos contradictorios: que dejes de moverte por completo, que el ejercicio es peligroso, o todo lo contrario, que “cualquier movimiento ayuda”. La realidad está en el medio, y el Pilates —bien guiado— es una de las herramientas más recomendadas por fisioterapeutas para acompañar la recuperación.
En este artículo te contamos qué es una hernia discal, por qué el Pilates puede ayudar, qué ejercicios se recomiendan y cuáles deberías evitar mientras te recuperas.
Entre cada vértebra de tu columna hay un disco que actúa como amortiguador. Cuando ese disco se desgasta o se lesiona, su contenido interno puede salirse de su posición normal y presionar los nervios cercanos. Eso es una hernia discal, y suele manifestarse como dolor lumbar, hormigueo o debilidad que puede extenderse hacia las piernas.
No toda hernia discal requiere cirugía. En muchos casos, el manejo conservador —que incluye ejercicio terapéutico supervisado— es la primera línea de tratamiento recomendada.
El Pilates no busca “curar” la hernia, pero sí trabaja sobre los factores que agravan el dolor y facilitan la recuperación:
Esto solo funciona bien cuando hay acompañamiento profesional. Por eso en Insomnia Pilates cada plan se diseña con asesoría de fisioterapia, ajustando la rutina según el nivel y la condición específica de cada persona.
Con la supervisión adecuada, estos son movimientos que suelen recomendarse:
Así como hay ejercicios que ayudan, hay movimientos que pueden empeorar los síntomas si se hacen sin supervisión:
Esta es precisamente la razón por la que el Pilates “genérico” sin supervisión puede no ser seguro para alguien con hernia discal: la línea entre un ejercicio terapéutico y uno que agrava el problema es delgada, y depende del caso.
En Insomnia Pilates, cada programa empieza con una evaluación que permite ajustar los ejercicios a tu condición particular —no todas las hernias discales son iguales, ni están en el mismo nivel de la columna, ni responden igual al mismo movimiento. Nuestro equipo cuenta con certificación en fisioterapia, y trabajamos en grupos reducidos (máximo 6 personas) para poder dar seguimiento cercano a cada caso.
Si tienes una hernia discal diagnosticada, lo primero es hablarlo con tu médico o fisioterapeuta antes de iniciar cualquier rutina. Una vez tengas el visto bueno, el Pilates puede ser un aliado clave en tu recuperación.
¿Quieres empezar con una evaluación personalizada? Agenda tu primera clase por $25.000 COP y cuéntanos tu caso — diseñamos tu rutina desde la segunda clase según tu condición específica.
Nota: Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza una consulta médica o de fisioterapia. Consulta siempre a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier rutina de ejercicio si tienes una condición diagnosticada.
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